Strauss sostenía que el dato más visible de la doctrina maquiaveliana es también el más útil: Maquiavelo parece ser un maestro de la maldad. «Simpatizamos –escribe– con la opinión simple acerca de Maquiavelo [esto es, la maldad de su enseñanza] no sólo porque es sana, sino también porque no tomar en serio esa opiniónnos impediría hacer justicia a lo que es admirable en él: la intrepidez de su pensamiento, la grandeza desu visión y la elegante sutileza de su discurso». Elpropio Strauss era sensible a la «sutileza del discurso» y le respondía del mismo modo. Pensamientos sobre Maquiavelo no es un libro maquiaveliano, pero respeta el genio del autor florentino y le demuestra su consideración al utilizar su astucia con elegancia y contención.