La historia que se cuenta en Pepita Jiménez es la morosa desconversión del seminarista Luis de Vargas, quien orgullosamente afanado en sus raptos de amor divino va paulatinamente perdiendo esos afanes en aras de un amor terrenal que tiene como sujeto a la joven viuda Pepita Jiménez, a quien, por otra parte, pretende el padre de Don Luis, Pedro de Vargas, cacique del lugar andaluz donde se desarrolla la ficción. El desenlace es el matrimonio entre Pepita y Luis, gracias a los buenos oficios de la locuaz criada Antoñona y al amparo de una naturaleza ardiente. En tal desenlace se quiso ver, desde un buen principio, la mano de Valera, armonizando amor divino y amor humano, mundo de la mística y mundo de la razón, espíritu y naturaleza, vida beata y vida familiar y doméstica.