Cuando era una niña, Abby tenía una pesadilla recurrente en la que deambulaba por una pradera cubierta decráneos y huesos humanos. La Abby adulta cree haber dejado atrás sus demonios hasta que, la víspera de suboda, el sueño regresa y la fuerza a afrontar los oscuros secretos de su pasado, que le ha ocultado a su futuro marido, Willem. Al día siguiente —menos de veinticuatro horas después de contraer matrimonio—, Abbyes atropellada por un autobús. Mientras su mujer convalece en el hospital, Willem intenta averiguar si sumujer ha sido víctima de un accidente involuntario o,por el contrario, se ha lanzado contra el vehículo de forma premeditada.