Placeholder es el segundo álbum de Meg Duffy, neoyorquina que perdió la ingenuidad como guitarrista de estudio y formando parte del grupo de directo de Kevin Morby o Weyes Blood. Mudada a L.A. y fichada por Saddle Creek, el mítico sello de Omaha descubridor de Conor Oberst, la docena de nuevas canciones que suceden a su debut Wildly Idle (Humble Before the Void) de 2017 son pop de quilates. Placeholder es la fascinación de Meg por lo indefinible. Musicalmente es fácil y justo emparejarla con Snail Mail, Big Thief, Jessica Pratt, Angel Olsen, Bedouine, Soccer Mommy o Cate Le Bon pero sus letras son bastante más introspectivas y basadas en experiencias vitales reales.