La autoridad no nace del cargo, sino de la legitimidad que construyes cada día: una hoja de ruta imprescindible para el liderazgo en la era de la inteligencia artificial y la incertidumbre. En un entorno dominado por la hiperexposición, el cambio tecnológico acelerado y la crisis de los modelos corporativos tradicionales, las personas —y no las estructuras— marcan la diferencia. El verdadero poder ya no reside en mandar más, sino en influir mejor. En Poder blando, Manuel López Torrents propone una mirada clara, necesaria y transformadora sobre cómo liderar en un mundo donde el control y la imposición han perdido toda vigencia. El libro combina de forma magistral la reflexión conceptual y la experiencia práctica, estructurándose en dos planos fundamentales: • Los principios del poder blando: Desarrolla las bases del liderazgo del siglo XXI a través de conceptos clave como la legitimidad, la confianza mutua, el valor de la narrativa, la gestión del talento diverso y la autoridad basada en la credibilidad. • Conversaciones en la cumbre: Contrasta la teoría con la realidad ejecutiva a través de entrevistas exclusivas con líderes de primer nivel que están transformando organizaciones desde dentro. Figuras de la talla de Gonzalo Sánchez, Félix Sanz Roldán, José Blanco, Juan Carlos Ureta, Jorge Lucaya, Juan Villalonga, Javier Curtichs, Miguel Ángel Rodríguez, José Cerdán, Álvaro Remón, Juan Pedro Moreno, Óscar Mayo, Eloy Martínez de la Pera, Enrique Ruiz Escudero o Raúl Berdonés aportan una visión práctica, diversa y profundamente actual sobre cómo ejercer influencia y tomar decisiones complejas. Un cambio de paradigma necesario: Lejos de los manuales basados en el ego, el control absoluto o el miedo, este ensayo plantea un manifiesto claro: liderar ya no consiste en dominar, sino en crear las condiciones idóneas para que los demás quieran avanzar contigo y den lo mejor de sí mismos. Una lectura fundamental para directivos, gestores de equipos, emprendedores y estudiantes de escuelas de negocio que busquen entender por qué, en el siglo XXI, el poder real no se exhibe: se reconoce.