Destroyer regresa con su nuevo LP, que llevará por título Poison Season. Un disco que se abre con el nativo de Vancouver, Dan Bejar, en su versión más Broadway, pegándose un baño en un mar de lujosas cuerdas, presentándonos como una suerte de nuevo Bowie cuatro personajes peculiares—Jesús, Jacob, Judy, Jack—en un teatro simultáneamente bíblico y musical. Una fanfarria agridulce emplazada en Times Square que se reinterpreta dos veces más a lo largo del disco, primero como un ''street-rock'' de saxofón, y finalmente como orquestal banda sonora de despedida. Mr. Bejar lleva años demostrando un camaleónico instinto para cambiar al mismo tiempo que mantiene una estética inconfundible. No hay dos discos que suenen igual, pero siempre suenan inconfundiblemente a Destroyer. En esta última encarnación toma a menudo ideas de un sofisti-pop muy British (o escocés, para ser más precisos): escucharás ecos de Aztec Camera, Prefab Sprout, Orange Juice o The Blow Monkeys, en canciones que funden brillantez literaria y un intenso nervio melódico, clasicismo pop y referencias de altura. Canciones que en ocasiones te recordarán a una Sade al frente de The Blue Nile, o a unos Talk Talk haciendo de banda de Lloyd Cole, pero que nunca dejarán de sonarte a puro Destroyer: tan familiar como misterioso, tan accesible como opaco.