''Porque empieza cada día'' terminó de escribirse enabril del 1968, y mayo asomaba en la esquina con reivindicaciones en favor de la libertad para todos losámbitos de la vida, pero sobre todo el sexual. Se acabó eso de que otros -los mayores- decidieran por una,en cómo tenía que ser la sexualidad, el amor o la vida. Eran los años en que la ''pilula'' se había convertido en promesa de libertad. Gisèle reivindica la responsabilidad sin tutelajes sobre su cuerpo y su destino, pero no lo tiene fácil ante el tribunal del decoro social y moral.Como afirma el simpático charlatánque pone voz al protagonista principal, que sigue conmirada indulgente el destino de Gisèle: ''prefiero mil veces la rebeldía de estos jóvenes a la docilidadde losjóvenes de mi época''.