Aquí encontramos una evidencia brillante de la complicidad y el virtuosismo que pueden existir entre dos figuras clave del jazz francés, el pianista Martial Solal y el trompetista Éric Le Lann. Cada uno de estos artistas ha desarrollado una comprensión única del otro, lo que les permite construir conversaciones espontáneas, casi telepáticas, cuya principal cualidad es la libertad total, una libertad de expresión fomentada por una capacidad excepcional para escuchar a su interlocutor mientras asumen riesgos constantes