Sophie Lund, nieta del contrabandista Frank Mandt, se muda a una casa que acaba de heredar. En el sótano hay algunas pertenencias de su abuelo que no se atreve a tocar. Casualmente, entabla amistad con Line Wisting, antigua compañera del colegio, y juntas abren la caja fuerte del sótano, donde encuentran dinero, documentos y una pistola que entregan a la policía. En paralelo, el caso del taxista desaparecido que lleva William Wisting, largamente estancado, arranca al fin, y las pistas le conducen a otros crímenes. Uno de ellos fue cometido con el arma que su hija Line encontró: el caso se cerró y se detuvo a un sospechoso que sigue jurando ser inocente. En contra de la opinión de sus colegas, él cree que nadie ha dado aún con la clave para resolver los dos casos.