«A partir del mes de septiembre del año pasado, nohice otra cosa que esperar a un hombre : que me llamara y que viniera a verme», así empieza la historia sobre la pasión de una mujer culta, inteligente, económicamente independiente, divorciada y con hijos ya mayores, que pierde la cabeza por un diplomático de unpaís del Este «que cultiva su parecido con Alain Delon» y siente especial debilidad por la buena ropa y los coches aparatosos. Si el tema que da lugar a esta novela es aparentemente trivial, no lo es en absolutola vida que lo alienta. Muy pocas veces antes se había hablado con tan descarnado descaro, por ejemplo, del sexo masculino o del deseo que idiotiza, que trastoca. La escritura aséptica y desnuda de Annie Ernaux consigue introducirnos, con la precisión de un entomólogo que observa un insecto, en el febril, extasiado ydevastador desvarío que cualquier mujer —,¿ycualquier hombre?—,, en cualquier lugar del mundo, ha experimentado sin duda al menos una vez en suvida.