Arabella, de Richard Strauss, es una comedia lírica que retrata las penurias y obsesiones de una sociedad cuyos valores burgueses tardíos se están desmoronando. La adicción al juego ha llevado a la familia del oficial de caballería Waldner a la ruina financiera, y su única esperanza de salvación reside en casar a su hija Arabella con un miembro de una familia adinerada. La opulencia orquestal de Strauss, unida a su ambientación vienesa de época, ha hecho que Arabella sea percibida como una comedia desenfadada de errores, pero la producción multifacética de Tobias Kratzer también explora la desunión entre sus personajes, destacando las tensiones que conectan la Viena del siglo XIX con la actualidad.