
Este disco es en sí mismo un agradecimiento, un homenaje a todas las personas que me enseñaron a pensar con su manera de musicar y cantar la historia. La defensa de lo propio, del humilde y digno, de la verdad sin complejos y sin pedir perdón; fue esta la lección más valiosa que pude recibir y es también el porqué de cantar estas canciones en un ingrato presente y de hacerlo en mi lengua, que tanto amo y que tan maltratada y agonizante se encuentra. Como niña educada por tales maestras, no dudo de que estarían orgullosas de escuchar su sabiduría cantada en un idioma del pueblo, de un pueblo empobrecido y expoliado que ve cómo muchos de sus hijos siguen sucumbiendo a un auto odio impuesto y perpetuado políticamente que nos condena a la ignorancia y a la miseria. No dudo de que nos alentarían y alentarán a resistir. De ellos y ellas entre otras, de su ejemplo, aprendí? a estar orgullosa de quién soy y de mi cultura heredada, intentando al mismo tiempo conocer y apreciar cuantas más culturas e idiomas mejor. Aprendí? también que expresarse es un síntoma de inteligencia y valor, y que de poco vale admirar y aplaudir a quien canta la peligrosa verdad si no es para continuar su camino. AprendÍ que callar cuando un pueblo sufre no es de sabios ni de profesionales, es de cobardes. Muchas gracias por enseñarme que la bondad y la justicia es lo único que podemos ganar, y lo único por lo que merece la pena perder.