The Entrepeneurs habían alquilado una granja en la Suecia rural con la intención de capturar el sonido de la banda como una unidad en vivo. En cambio, se sentían muy alejados el uno del otro y no hablaron durante tres o cuatro meses después de la sesión de grabación. Al juntarse el proceso dio un giro radical: y el resultado es curioso, duro y fascinante.