El final del siglo XIX en Francia fue un periodo prolífico para la música de cámara y, en particular, para el repertorio a dos pianos. Los avances técnicos en la fabricación de instrumentos y las mejoras acústicas en las salas de conciertos permitieron a los compositores explorar nuevas posibilidades sonoras y ampliar sus horizontes de escritura musical. El repertorio para dos pianos nació en un contexto que lo favorecía, ya que ofrecía a los intérpretes la posibilidad de compartir el escenario o el salón, ya fuera como aficionados o como profesionales.