Entre 1871 y 1875 Lev Tolstói publicó varios volúmenes de relatos paraenseñar a leer ya escribir a los alumnos de su escuela de Yásnaia Poliana, su localidadde nacimiento. Suintención era lograr un modo de contar directo, sencillo, pero de granpotencia narrativa.Su obsesión por el estilo le llevó al extremo de confesar que gracias aesta obra ya podíamorirse «literariamente» tranquilo. En 1872, mientras avanzaba en susmanuales de lectura, redactó con la misma técnica un cuento más largo,El prisionero del Cáucaso, joyaque pulió hasta convertirla en una obra maestra. Sara Gutiérrez la havuelto a traducir alespañol, junto con los mejores relatos para niños que sirvieron parainstruir a los alumnos de Yásnaia Poliana, respetando fielmente elestilo original de este gran clásico de laliteratura rusa.