
El proyecto Resonare Fibris surge de la necesidad de afrontar los tiempos, es decir, ponerlos en diálogo y someterlos a un juego de espejos. Superposición y mezcla, contraposición, disolución, descontextualización, deconstrucción… formas de proponer un acercamiento a la música que va más allá de proponer una escucha meramente contemplativa para convertirse en un desafío: el de lograr una escucha activa. El encuentro y diálogo con el pianista Mario Prisuelos, la poeta Pilar Martín Gila y yo, dieron forma a una propuesta donde música y poesía comparten un punto común: la reinterpretación de una época pasada, la del Renacimiento español. Este diálogo entre lo antiguo y el presente parte de voces esenciales: entre otros, Tomás Luis de Victoria, Francisco Guerrero, Cristóbal de Morales o Sebastián de Vivanco. La obra está escrita para piano y electrónica, donde esta última se concibe como una extensión espacial del instrumento. Esta grabación se enmarca en un concepto de extensión y proliferación, concebido como un work-in-progress, algo que se ha reflejado en las diversas actuaciones que han tenido lugar en conciertos y festivales, a través de un enfoque site-specific. Así, el disco propone una forma esencial de escucha: la privada y la íntima, que se produce a partir de esos criterios de apertura que gestionan el ciclo.