La publicación en Gara del artículo «La prosa y la política», firmado por Alfonso Sastre, desató en la derecha más rancia y en sus medios de comunicación un vendaval de opinión con insultos y calificativos despectivos, de calibre muy grueso, que no merece repetir. Cualquiera que lo conozca o que se acerque a su biografía, sabe que Sastre es un gran dramaturgo, un hombre comprometido, solidario, un compañero de viaje que ha utilizado su pluma para denunciar lo que considera injusto, para reivindicar la dignidad de su pensamiento y de quienes piensan como él.