Lo primero que llama la atención en 'Shadow Of Life' es que en menos de treinta minutos, el quinteto de Boston se las arregla para entregar una sucesión de agresividad ascendente a lo largo de un álbum que, pese a ser breve, no carece de precisión y técnica. El carácter tosco del sonido es donde reluce la raíz punk de algunos miembros.