Dmitri Shostakóvich compuso su primera sinfonía en 1925 como obra de graduación en el Conservatorio de Leningrado y su decimoquinta sinfonía en 1971, cuatro años antes de su muerte. Quizá más que el canon sinfónico de cualquier compositor de la historia, estas obras reflejan los dramáticos acontecimientos históricos de su época, en este caso el siglo XX y concretamente la Revolución Rusa, la Segunda Guerra Mundial y la represión estalinista. Además de las sinfonías, también se incluyen en este conjunto los conciertos para violonchelo y para piano.