Dmitri Shostakovich (1906-1975) compuso dos conciertos para piano que, sorprendentemente diferentes pero a la vez complementarios, reflejaban el cambiante mundo musical y emocional. El Concierto para piano n.° 1 en do menor Op. 35 (1933), escrito para piano, trompeta y orquesta de cuerda, es una obra de brillantez e ingenio juvenil. El propio Shostakovich fue el solista en su estreno, haciendo gala de su virtuosismo y agudo humor. El concierto rebosa parodia, ironía y jovialidad estilística, rasgos que definirían gran parte de su música. El primer movimiento alterna entre pasajes dramáticos e intensos y referencias atrevidas a motivos clásicos. El segundo movimiento ofrece un interludio sorprendentemente lírico y melancólico antes de que la música vuelva a una sátira enérgica.