¿Podrá Valentina dejarse llevar por el corazón y aceptar el amor al que siempre se ha resistido? Valentina lleva un vestido blanco con mucho tul y zapatos azules. Pablo la espera en el altar y, mientras camina hacia él, los invitados suspiran, un cuarteto decuerda toca My Girl y pequeñas motas de purpurina caen del cielo. Bonito, ¿no? Pero lamento decirteque solo se trata de una de sus fantasías, porque latriste realidad es que Pablo ya no la quiere y que será Adela la que muy pronto camine hacia él para jurarle amor eterno. Por si esto no fuera poco, Valentinatendrá que asistir a la boda, y por si no te parecelo bastante humillante, ha prometido que lo hará acompañada de su nuevo y flamante novio. Aunque si pensabas que ninguna desdicha podía superar a estas, déjameque te confiese que todo es pura invención y que está sola, triste y muy lejos de enamorarse. ¿O quizá no? Puede que el amor la esté esperando a la vuelta dela esquina y aún no lo sepa.