Tras cuatro álbums e incontable giras, Tune-Yards (Merril Garbus y su compinche Nate Brenner) se enfrentaron a la duda de cómo seguir adelante como artista, sintiéndose de alguna manera cómplices de un sistema en el que no creen. Su salida consistió en redescubrir la alegría de, simplemente, crear música.