Una tentación irresistible. Cuando la dulzura de la manzana se fusiona con el aroma del tabaco... Los envolventes vapores de un narguile de manzana, un humo adictivo con matices casi caramelizados. Hipnóticas espirales que combinan la frescura de la manzana, la suavidad de la vainilla y la intensidad del tabaco para encender la noche.