El legado musical de Emiliana de Zubeldia incluye obras para piano, guitarra, arpa, ensambles de cámara; canciones a dos voces a capela, voz y piano, voz, piano y maderas; obras y arreglos para coro de 4 y hasta 8 voces iguales y mixtas; una misa coral, conciertos, sinfonías y poemas sinfónicos. Algunas de sus obras reflejan su paso por la práctica de la música impresionista y vanguardista del París de los años 20. Su respeto por la armonía tradicional en algunas obras contrasta con una gran libertad en la aplicación del sistema de Novaro en muchas otras. Esta grabación contiene la segunda y última parte de todas sus composiciones para voz y piano conocidas hasta ahora y que en su mayoría habían permanecido guardadas en los archivos de la Universidad de Sonora sin ser grabadas ni editadas. Se presentan cuatro bloques que dan fe del vasto interés de Emiliana por diversos géneros literarios, el primero aborda ocho fábulas para niños, seis de Tomás de Iriarte y dos de Félix María de Samaniego. En estas obras el autor plasma el lirismo de la fábula.