Rebe comenzó como parte del grupo LULI REBE & SUS XOCOLATINAS junto a su amiga Luli y el omnipresente Cardevore, compañero de viaje que le ha ayudado en producciones y actuaciones. Pero rápidamente, debido a su curiosidad y a sus inquietudes musicales comenzó su carrera en solitario. Lo primero que vio oficialmente la luz en formato físico a través de los sellos Snap! Clap! Club y Jeanne D'Arc, fue un casete con su debut, 'Recuerdos de cuando me aplastó una roca y me morí' (2019) que se agotó horas antes incluso de ser publicada y que estaba envuelta en unas fundas de tela cosidas a mano por la propia rebe. Algo que también pasó con la reedición en vinilo que realizaron del álbum. En él podemos encontrar auténticos hallazgos sonoros y melódicos (¡y esas producciones!). Una de las cosas que le hizo comenzar a aumentar considerablemente su paleta de seguidores fueron las versiones. Pasar por la trituradora de manera absolutamente desprejuiciada canciones como 'Ni una sola palabra' (Paulina Rubio), 'Dama dama' (Cecilia), 'El futuro' (Kikí D'akí) o 'Ramito de violetas' (ella dice que se basa sobre todo en la versión de Manzanita), su rompedora versión del 'Corazón partio' de Alejandro Sanz, su revisión de LAS SHIRELLES con la impagable 'Me amaras mañana..?' es un ejercicio al alcance de pocos. Pero su colección de canciones propias es aun más increíble, desde la sensible y delicada 'wapa wapa wapa wapa wapa wapa', su primer Single Digital de 2018, hasta la magia eterna de su último single 'si mirarte es delito q me lleven a prision'. Y ahora 'Sólo pasiones...' demuestra que rebe es capaz de transitar parámetros musicales que otros no se atreven a tocar, afilados, turbulentos, peligrosos... Y la ambigua dulzura con que lo hace es lo que convierte la escucha de este Mini-LP en algo tan adictivo. Estas seis canciones nos ayudan a poder construir de manera un poco más definida la propuesta de esta artista de la sierra de Madrid: lo kitsch y lo bizarro se encuentra con lo sofisticado y actual; la naftalina se hincha de modernismo Zoomer; la elegancia se transforma en un bodegón hecho a retazos de fantasía decimonónica y viajes espaciales.