Tras el ingenioso y poco convencional «Sus Dog» (que marcó su primera incursión completa en la composición de canciones; con la ayuda de Thom Yorke) y su pieza complementaria «Cave Dog»; Chris Clark regresa a los placeres sencillos; pero no por ello menos impactantes; de la pista de baile con «Steep Stims». «Me costó mucho dejar de escuchar este disco; me costó mucho dejar de crearlo; tuve que distanciarme de los Stims y dejar de disfrutarlo en algún momento. El álbum me transmite una sensación de naturaleza. Me encanta cuando la música electrónica se siente más natural que la acústica; más potente; ese es el truco del diablo; la promesa de la música electrónica»; comenta Chris. «Utilicé un sintetizador antiguo; el Virus; en todos los temas. Lo usé en Mess; en Melbourne; el club de mi amigo Robin Fox; y me gustó tanto que tuve que comprarme uno al volver al Reino Unido; me costó encontrarlo. Son un poco complicados de programar; pero producen algunos de mis sonidos favoritos».