Tanto Pizzetti como Stravinsky se sintieron atraídos por el tema de Edipo Rey, pero en contextos muy diferentes. Pizzetti, de 24 años, recibió el encargo de escribir Tres preludios orquestales para su uso en una producción teatral. Escribió con un sentido austero del color orquestal, desprovisto de impresionismo que favorece lo vagamente arcaico, con inflexiones modales. La ópera-oratorio de Stravinsky fue escrita en su estilo neoclásico, con un papel central para el narrador. En un escenario austero, estilizado y formal, el uso del latín y las instrucciones de Stravinsky para que los personajes principales usen máscaras, agregan elementos atemporales e impersonales a un trabajo que culmina en una catarsis.