La Filarmónica de Münchner y Valery Gergiev presentan uno de los ciclos más espectaculares de las sinfonías de Anton Bruckner. Todas las actuaciones tienen lugar en el Monasterio de San Florián, cerca de Linz, un lugar estrechamente vinculado al compositor y su lugar de descanso final En su octava sinfonía, Bruckner esperaba superar todo lo que había logrado anteriormente, no solo en las dimensiones de los movimientos individuales, también en la intensidad de su expresión. Nos llevan a un mundo que constituye una búsqueda constante.