La aclamada producción de Graham Vick de Eugene Onegin sitúa la historia de Pushkin sobre el amor condenado, la tragedia y el rechazo en un contexto de la sociedad rusa muy observado, con coros y bailes espectaculares. La poderosa música de Tchaikovsky transmite vívidamente la pasión y la desesperación de la joven Tatyana cuando declara su amor por Onegin, grabado en la primera temporada del nuevo teatro de ópera de Glyndebourne en 1994.