Descrita por Chaikovski como 'escenas líricas', Eugene Onegin recibe una espectacular reinterpretación del director noruego Stefan Herheim. Sus producciones generan controversia y entusiasmo en toda Europa, y en esta ocasión, toma la historia de ilusión, desamor y amor frustrado de Pushkin y sitúa a los protagonistas —el hastiado del mundo, Onegin, y la ingenua y apasionada Tatiana— en una triple perspectiva temporal, que hace referencia al presente teatral, al período de composición de la obra y al espectáculo de la historia de Rusia. Mariss Jansons, reconocido por su dominio de las sinfonías de Chaikovski, dirige esta obra desde el Muziektheater de Ámsterdam.