Beethoven era la fuerza musical rectora de Wilhelm Furtwängler. En sus interpretaciones de las sinfonías, el director genera un impulso dramático irresistible y una sensación constante de frescura imaginativa a través de la interrelación de la forma, la armonía, la textura, el ritmo y el tempo. Estas grabaciones, todas realizadas a fines de la década de 1940 y principios de la de 1950, en el Musikverein de Viena y en conciertos en Londres, Bayreuth y Estocolmo, fueron recientemente remasterizadas en 2010, lo que hace que su sonido cobre más vida que nunca.