Este disco reúne doce de los temas más conocidos de James Bond, interpretados por la Royal Philharmonic Orchestra, bajo la dirección del reconocido director y compositor estadounidense Carl Davis y los arreglos de Nic Raine. El solo nombre de 007 evocará numerosos recuerdos: la música de este álbum evocará al instante el Aston Martin, el Dry Martini (agitado, no revuelto) y, en algún lugar del subconsciente, una voz que dice: «Me llamo Bond, James Bond».