El término «leyenda viva» es realmente apropiado para Martha Argerich, cuya deslumbrante amalgama de virtuosismo, perspicacia, eclecticismo, generosidad y misterio la convierten en una pianista de fascinación incomparable. Nacida en Argentina, formada en Viena y ganadora del Concurso Chopin de 1965, se convirtió en una figura a veces escurridiza cuya aparición y grabación despertaban una gran expectación. Martha Argerich nació el 5 de junio de 1941 en Buenos Aires. Su interés por el piano se manifestó a los tres años. Vincenzo Scaramuzza, su profesor, le inculcó la importancia del sentimiento y de la línea lírica cantarina, una faceta de su interpretación que sigue siendo inmediatamente reconocible. A los ocho años dio su primer concierto, interpretando el primer concierto de Beethoven, y al año siguiente tocó el Concierto nº 20 en re menor, K. 466, de Mozart, y la Suite francesa en sol, BWV 816, de Bach. En 1955 su familia se trasladó a Europa para que Martha pudiera estudiar con Friedrich Gulda en Austria; para ello contó con el apoyo del gobierno argentino, que concedió a sus padres puestos diplomáticos en su embajada de Viena. En 1957 ganó el Concurso Internacional de Música de Ginebra y el Concurso Internacional Ferruccio Busoni, pero fue su triunfo en el VII Concurso Chopin de Varsovia lo que la confirmó como un gran talento a la edad de 24 años, al que siguió el legendario Recital Chopin de 1965, publicado en EMI Classics (ahora Warner Classics)