Legion Of The Damned, de los Países Bajos, surgió de las cenizas de Occult en 2004 para llevar el metal extremo a las masas. Maurice Swinkels y su horda crean una mezcla a medio camino entre el thrash y el death metal. Escriben música que siempre pone el riff en el centro mismo de cada canción para generar el efecto más violento.