Austera y agradable, la música de Linda está teñida de melancolía y desamor a pesar de la dulzura de su voz. Su música oscila entre melodías propias del pop de los 60 y ramazlazos post-punk, una dualidad que causa en el oyente un impacto cautivador, tan reminiscente de las primeras grabaciones de Cherry Red Records como del ye-ye de los 60.