La manada de braquiosaurios se había ido hacia el sur y habían dejado, sin querer, abandonado uno de sus huevos. Cuando el huevo eclosionó, Pat, la pequeña braquiosaurio, se encontró con Oti, que buscaba un huevo que zamparse. Al enterarse de que la manada la había abandonado, Pat empezó a llorar desconsolada. Lloraba tanto que la cáscara del huevo se llenó de lágrimas y, entonces, Oti se ofreció a ayudarla... ¡Tendrían que seguir las huellas de los dinosaurios! Características pensadas y diseñadas desde su origen para facilitar el acceso a la lectura a todos los niños y niñas.