Ty Segall ha hecho discos enteros que lidiaron con diferentes realidades, luchando contra algunas, tirando poderosamente de otras para darles vida. Su nuevo y autotitulado disco, el próximo después de Emotional Mugger, Manipulator, Sleeper, Twins, Goodbye Bread, Melted, Lemons y el primer disco autotitulado con el que comenzó todo en el distante año 2008, es un flujo limpio, un lavado de transparencia que cae en un mundo que necesita ver algunas cosas con claridad, antes de su lógico final. Tiene algunos de los más destacados momentos de Slaughterhouse la banda de Ty Segall (publicado en aquel largo y caluroso verano de 2012), pero también cuenta con un abrupto vuelo de momentos acústicos. La construcción y destrucción de sus elegidas realidad ha sido, hasta ahora, un lujo que Ty se ha reservado por derecho propio, siendo él mismo quien se ocupaba de dar forma al sonido - pero para este nuevo álbum, entró en un estudio respaldado por una banda completa - Emmett Kelly, Mikal Cronin, Charles Moothart y Ben Boye - para obtener una nueva lectura sobre esta supuesta claridad. Esto conduce a un nuevo camino, con un sonido grupal y algunos de los pasajes vocales más viscerales y penetrantes que se han escuchado en la voz de Ty Segall. Así lo demuestra, por ejemplo, su primer single, 'Orange Color Queen,' un supremo momento de ternura.