Un año (y medio) de amor es unas veces grave, otras, irónico, otras aún, sensual, y otras, por fin, amante de los cuerpos, las más de la veces interpela al tiempo y a la memoria, pero nunca a la pérdida. Muestra un gusto parcial por lo táctil y orgánico y, naturalmente, al ser una colección de poemas exentos de cualquier pulsión amorosa, funda y a la vez destruye al sujeto.