Algunos deseos llegan volando... aunque no tengan alas El frío de una mañana de invierno y el aburrimiento, llevan a Mía, a pedir un deseo. Justo entonces, descubre que en el jardín hay un burrito de pelaje azul y gris que parece haber caído del cielo. Entre tazas de leche con canela, juegos, risas que provocan hipo y preguntas sin respuesta, Mía y su nuevo amigo comparten un día lleno de ternura y pequeños descubrimientos. Pero cuando llega el momento de la despedida, Mía recuerda que la magia no puede quedarse eternamente. Con ilustraciones íntimas y delicadas en pintura acrílica, este álbum es una oda a la imaginación, la sensibilidad y la magia de lo cotidiano. Una historia poética sobre soñar con los ojos abiertos.