Trece monjas de clausura de un convento de La Habana fabrican todas las hostias de Cuba: un millón de obleas al año que se reparten por toda Cuba. En el convento, Liset que hace dos años se convirtió en monja de clausura y el resto de monjas trabajan duro preparando las hostias del Papa Francisco para la misa multitudinaria que dará en la Plaza de la Revolución.