Enzensberger evoca su infancia, adolescencia y primera juventud en forma de mosaico de escenas, acompañadas por imágenes de personas y objetos que lo rodearon en esos años. Asoman el crac del 29 -el año en que nació- y los tiempos convulsos de la República de Weimar, el ascenso del nazismo, la guerra y los bombardeos vistos por un niño, hasta el descubrimiento de París y su bulliciosa vida intelectual...