Desde que la humanidad existe, siempre ha sido guiada por un líder. En el siglo XX, después de la guerra civil, el liderazgo se cambió por un ideal: trabajar y estudiar para labrarse un porvenir, con el que desterrar la pobreza en la que vivía la mayoría de la población. Una civilización niñocéntrica, de Laura Gutman, trata de cómo una crianza amorosa puede salvar a la humanidad.