La escritora y editora Raquel Bada ha elegido su ciudad natal tres veces: una para nacer, otra para vivir y esta última para escribirla. Valencia «es tierra de intentos, quizás sea por la tierra llana, sus calles libres de cuestas, los campos de arroz camino a La Albufera. Y el fuego, siempre a mano, para prender cualquier mal augurio, hacerle daño al miedo o darle un escarmiento». A un salto del Mediterráneo —su mar grande— y de la Albufera —su mar pequeño—, Valencia es una capital hecha de mitos: las Fallas, sus artistas, poetas y pintores, inventores de la luz, su patrimonio monumental, su arquitectura moderna y un íntimo orgullo ecológico resumido en sus jardines y en las orillas de un Turia que dejó hace años de ser un río. Y todo bajo la mirada artística de Rosa Fuster.