Desmontando el mito de que Grecia es la tierra en la que un europeo moderno puede aún sentirse como un semidiós, el autor afirma que en ningún otro lugar se ha sentido tan miserablemente humano. Es el tema inevitable de lcontraste entre la grandeza pasada y la miseria presente, pero hay algo más: un sentimiento más profundo que confía no ofenda a los griegos que puedan leerlo.