Es poco probable que el órgano sea el primer instrumento que se asocie con Antonio Vivaldi. Sin embargo, el Sacerdote Rojo compuso obras notables para este instrumento, atraído por su vasta variedad tonal y las posibilidades técnicas en constante evolución de su época. La construcción de órganos venecianos en el siglo XVIII exhibió una exquisita artesanía local. Esta abarcó desde la selección de maderas de dolomita para cajas de viento, teclados y tubos de madera, hasta la forja de hierro para transmisiones mecánicas, la fundición de estaño y plomo para tubos metálicos y el curtido de cuero para fuelles. El órgano veneciano del siglo XVIII contiene una colorida paleta de sonoridades, lo que lo convierte en un modelo único en la historia de los instrumentos de teclado. Sin embargo, quizás por razones prácticas, la época moderna a menudo ha preferido el uso de 'órganos de caja' u otros instrumentos históricamente inapropiados que habrían sido desconocidos para los oídos del Sacerdote Rojo. El propósito de esta grabación es, por lo tanto, presentar estas piezas con dos instrumentos venecianos originales del siglo XVIII, y busca presentar una paleta tímbrica novedosa e inesperada, junto con ideas interpretativas innovadoras, fruto del uso de dos instrumentos extraordinarios. Surgen imágenes sonoras vívidas y ricamente coloreadas que evocan la brillantez de grandes maestros venecianos como Piazzetta, Tiepolo, Canaletto, Guardi, Ricci, Carlevarijs, Diziani y Marieschi.