En Bulgaria, tanto la música popular como la artística revelan una antigua tradición que sorprende incluso en algunas de las grandes naciones musicales de la actualidad. La forma en que Pancho Vladigerov incorporó estos temas de música folclórica en sus piezas de concierto muestra no solo su afinidad por ellos, sino que también sugiere que sintió una especie de llamado a promulgar y defender las tradiciones folclóricas de su patria centroeuropea. La obra de Pancho Vladigerov interpretada con más frecuencia es sin duda su Rapsodia búlgara, op. 16 'Vardar', escrito en 1922. Lo más destacado debe ser sus Siete Danzas Sinfónicas Búlgaras, op. 23 (1931)