La invitación de Edith Sitwell a William Walton para colaborar en una nueva obra innovadora y revolucionaria llegó en un momento crítico en la carrera del joven compositor, y Façade demostró ser su primer gran éxito. La combinación incomparable de un ingenio seco peculiarmente inglés, un patetismo genuino y una habilidad técnica superlativa sigue siendo un logro extraordinario. Los versos de Sitwell evocan un mundo satírico y conmovedor de la Inglaterra burguesa de finales de la época victoriana, mientras que los escenarios de Walton infaliblemente mejoran y enriquecen los textos en una obra en la que las palabras y la música tienen, sin duda, la misma importancia.