Adentrándose en la magia negra y la cultura popular, Weber creó con Der Freischütz una nueva estética que iba a nutrir el mundo imaginativo de toda una generación de compositores. René Jacobs ha vuelto a las fuentes del proyecto inicial y aquí nos ofrece una lectura completamente nueva de la primera ópera romántica alemana. El prólogo inicialmente concebido por el libretista es restituido a su lugar original, dando el debido peso simbólico y estructural al personaje del Ermitaño. Este es un redescubrimiento fascinante.