Publicado en 1999, este álbum supuso la consolidación definitiva de Diana Krall como una de las grandes voces del jazz contemporáneo. Es un trabajo más sofisticado y orquestado que sus discos anteriores, con una clara vocación romántica. A diferencia de trabajos más íntimos, aquí encontramos: Presencia de arreglos orquestales (Johnny Mandel), Mezcla de trío jazz clásico + cuerdas y un enfoque más melódico y cinematográfico. Este cambio marcó un punto de inflexión en su estilo.