Charles-Marie Widor fue un músico muy influyente y venerado en su época, y sus innovadoras sinfonías de órgano son un pináculo del repertorio y un testimonio de su dominio creativo y técnico del instrumento. Estas espectaculares obras son de la gran manera romántica, pero Widor era muy consciente de su ascendencia musical, refiriéndose a la música del pasado, como la Pasión de San Mateo de Bach en la apertura de la Tercera Sinfonía. El Scherzo de la Cuarta Sinfonía es uno de los mejores movimientos sinfónicos de Widor, que explora las bellezas sonoras del órgano.